El interés por el folclor
Durante la segunda parte del siglo 20, la evolución extraordinaria de las condiciones
de vida, primero en las ciudades y luego en los campos más alejados, provoca en numerosos
dominios una deterioración y muy seguido hasta une desaparición de una gran cantidad
de costumbres ancestrales.
La reacción legítima fué, sobre todo en Europa occidental, un nuevo interés para
todo lo que podía recordar "aquel tiempo": búsquedas monográficas sobre las costumbres,
"mercado de pulgas" mostrando objetos heteróclitos de un pasado hasta relativamente reciente,
tarjetas postales, joyas, muebles y máquinas diversas.
En el dominio que nos concierne, a partir de los años 50 se nota un interés cada vez más
fuerte para la conservación (en el mejor de los casos), la reconstitución, o al menos la
adaptación de costumbres, cantos, danzas, fiestas tradicionales, artesanías y manifestaciones
amenazadas por la desaparición.
Los conjuntos llamados "folclóricos" ya establezidos crecen, numerosos otros aparecen
y actuan en espectáculos que tienen mucho éxito con el público.
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